Octubre 17, 2007...4:14 pm

“Fidelidades”

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A sus veinte y tres años, Daniela M., tenía novio (Pablo) y amante (Oscar). Saberse querida, o al menos deseada por ambos, no le causaba la menor ansiedad, más bien le otorgaba una evidente seguridad antes sí misma y ante los demás. Por otra parte, tanto en cuerpos como en temperamentos, Pablo y Oscar eran, por así decirlo, complementarios. De ahí que lo que le atraía en uno de ellos no la llevaba a desamar al otro. Cuando estaba en brazos de Pablo no pensaba en Oscar, ni viceversa. Pablo y Oscar se conocían. No eran grandes amigos, pero eran del grupo de “carrete”. Como era obvio, Oscar era consciente de que Daniela se acostaba con su novio, pero en cambio éste ignoraba el verdadero alcance de la otra relación. Por su parte Daniela se consideraba, paradójicamente, fiel a ambos, ya que nunca se había sentido tentada por ningún otro hombre. Sabía perfectamente (debido a los múltiples post que eran dejados en su fotolog) el atractivo físico de su hermoso cuerpo.
El primer alerta sobrevino una noche en que Pablo concluyó desganadamente su función, y esta apatía se repitió otra noche y otra más, hasta que el acto amoroso se fue convirtiendo en un trámite esporádico, por otra parte solo provocado por ella. Primero pensó en la tan mentada astenia sexual, ocasionada por el estrés o el excesivo estudio, opción demasiado improbable debido a la cantidad de universitarios que tiende a tener múltiples relaciones sexuales. Pero luego fue tendiendo a la autoinculpación. ¿Qué pasa conmigo?, ¿Qué paas con mi cuerpo?. Lentamente fue llegando a la conclusión de que Pablo tenía una amante y ello la amargó prfundamente. No podía tolerar esa infidelidad esencial. Sin embargo, calló.
Su consuelo pasó a ser Oscar, que seguía sirviéndola(sela) en el mejor de los sentidos. Nada le dijo de los cambios de Pablo, debido sencillamente a que temió que ello disminuyera se atractivo ante Oscar. Lo triste fue que una tarde (en la que Pablo tuvo clases), empezó en Oscar el mismo proceso que en Pablo.
Dijo que estaba cansado y no hicieron nada. Y luego otra vez, y otra. A Daniela le entró una depresión profunda, y eso fue lo peor, ya que las ojeras provocadas por sus insomnios, y cierta palidez que invadía su cuerpo, desde las mejillas hasta el pubis, todo ello la hacía (y ella era consciente de la metamorfosis) cada vez menos deseable, no sólo para Pablo o para Oscar, sino para cualquier hombre. Su fidelidad bicéfala la había conducido a una dura decepción, pero lo más grave era que todavía era que todavía no alcanzaba a admitir la causa real de ese fracaso. En el caso de Oscar, la astenia sexual le parecía menos verosímil que en Pablo. ¿Habría decidido Oscar cambiar su cuerpo por la de otra amante? ¿O quizás tuviera novia?. En rigor, el desapego de Oscar la habría herido más aún que el de Pablo.
Un fin de semana tomó una decisión que llevaría a cabo la semana siguiente. Seguiría los pasos de Oscar, en primer término, y luego los de Pablo, aprovechando que a Pablo lo visitaba, durante toda la semana, su familia desde la capital. Quería saber la verdad definitiva. Sólo así saldría del pozo. Ella conocía bien las rutinas de sus hombres, aún cuando a alguno de los dos lo ivan a visitar. Oscar salía a las tres de su última clases y generalmente se dirigía a pie hasta su departamento, ya que no vivía lejos. De modo que el lunes ella se sentó en un paradero que está a pocos metros de la salidad de la facultad de Oscar, y poco después de las tres, vió que que salía con algunos compañeros. En la esquina se separaron y Oscar se fue caminando. Daniela los siguió por Ahumada, dobló en Alameda y después se desvió por un par de pasajes donde llegó a un parque. Daniela se asmbró al darse cuenta que no fue a su casa. Esperó a que Oscar se internara al parque para seguirlo. Vió que Oscar doblaba a la derecha y ella apresuró el paso para que no se le perdiera. Cuando por fin Oscar se detuvo cerca de un banquillo, vió algo que en el primer instante la dejó estupefacta, y de inmediato le restituyó, como por encanto, su antigua y bienamada seguridad. Oscar y Pablo se alejaban de espaldas a ella, tomados de la mano.

M.B.

5 comentarios

  • Negritoooo
    que bknn la pagina me enkntoo!!!!!!!
    yo tbm quero una ajajajaja aunq no sirvo para escribir XD
    mejor no. Soy un desastreee
    tengo ene q estudiarrrr..
    dps t posteo mas yindoo
    te quieroooo mushisisimooo
    nos vemos el viernes! CUIDATE

    chaiii

  • jaja ta wena, al principio cmo q le kxe algo d conocido pro pta el final la kgo pa ser inesperado jaja, x lo menos eso d tomados d la mano
    cuidate, nos vemos x ahi…KNTITO COSA!!!!!
    jajaja xau!!(K)

  • buen final perrito weon me gusto la custione
    no me espere la wea para nada
    saludones
    adios

  • wn te amo!!!
    y aki va mi wea de posteo xD jajaja
    mas lo k weai x esto!
    jajaja.. nos vemos hoy en la noxe!
    ta filete tu historia..
    gay! jajajaja.. iaa te amo waxon de mi (ele)
    besitos
    adios :D

  • eh!! el cuento no lo inventaste vos!!!! se llama fidelidades de mario benedetti y vos solo le cambiaste los nombres a los persojes!

    que fraude che…


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